Mostrando las entradas con la etiqueta desastre. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta desastre. Mostrar todas las entradas

03 enero 2011

2010: Un año de desastres

Definitivamente, el año que pasó, el número de desastres relacionados con el cambio climático se multiplicó. El año comenzó con un terremoto muy poderoso en el país más pobre de América. Un seísmo feroz, que destruyó la ciudad de Puerto Príncipe y los suburbios de ésta, causando más de 200.000 muertos. Pese a esto, las consecuencias eran mínimas para las compañías de seguros ya que, en los países pobres como Haití, eran muy pocos los que tenían una póliza de seguros. Sin embargo, el terremoto ocurrido en Chile el 27 de febrero, causo pérdidas materiales valorizadas en cerca de 15 billones de pesos chilenos (90.000 millones de nuevos soles), aunque dejo menos muertos. La diferencia: Haití, un país superpoblado (353,15 habitantes/km2) y con un PBI per cápita muy bajo (US$ 1.153 en precios internacionales), y con un suelo totalmente sobreexplotado, en el que la deforestación hizo que su superficie vegetal cayera del 60% en 1923 a apenas 2% en 2006. Para empeorar las cosas, los huracanes de la temporada 2008, afectaron las escasas infraestructuras de comunicaciones. Chile, por su parte, no esta muy poblado como Haití (22,62 habitantes/km2) pero tiene un PBI per cápita relativamente alto (US$ 14.939 en precios internacionales), y posee leyes que frenan la sobreexplotación ambiental. El 14 de abril, otro terremoto, esta vez en China, dejó cerca de 3.000 muertos, 270 desaparecidos y 12.000 heridos. En Indonesia, el 26 de octubre, una mezcla de terremoto y posterior tsunami sacuden la isla de Sumatra en Indonesia, con cerca de 2.700 muertos. Y aquí no termina la cosa. El 26 de enero, una mezcla de aludes, lluvias e inundaciones llegó al Cuzco, dejando ocho muertos y varios turistas tuvieron que ser rescatados. El 20 de febrero, en Madeira, Portugal, un temporal dejó 42 muertos y 16 desaparecidos, y daños por poco más de 1.000 millones de euros. En Indonesia, una combinación de lluvias y deslizamientos de tierra ocurridos en Java el 23 de febrero, dejaron 100 muertos y 72 desaparecidos. Entre el 27 de marzo y el 7 de abril, las lluvias torrenciales en América del Sur dejaron 283 muertes. En mayo, 100 personas murieron debido a las inundaciones en Afganistán. Entre el 17 de mayo y el 9 de junio, una serie de inundaciones en Europa Oriental dejaron 30 muertos. En Francia, entre el 15 y el 17 de junio se generó un temporal sin precedentes. Hubo 25 muertos. Entre junio y julio, por dos semanas, dos semanas de lluvias en Rumania dejan al menos 23 muertos. Entre mayo y agosto, una serie de extraordinarias lluvias durante la temporada de monzones dejaron más de 3.000 muertos en la República Popular China. En agosto, ocurrió algo inesperado en Pakistán, una serie de inundaciones y aludes de tierra dejaron más de 1.700 muertos y 21 millones de afectados (incluyendo cerca de 9 millones sin hogar), una catástrofe sólo comparable a la de Bangladesh en 1970. En ese mismo tiempo, inundaciones similares en la India dejaron más de 170 muertos y centenares de desaparecidos. Las inundaciones no se interrumpieron hasta noviembre, y entre octubre y este último mes, el Sudeste Asiático y África se vieron castigados con una serie de inundaciones que causaron mas de 1.000 muertos, cientos de miles de evacuados y millones de afectados.

Olas de frío, olas de calor, que antes eran noticia esporádica, ahora son noticia de primera plana en los diarios de circulación nacional. 41 muertos durante la ola de frío en India en los primeros días de 2010. Ese mismo periodo, 29 muertos en Norteamérica por la ola de frío ártico. A fines de enero, Centroeuropa se vio afectada por una incesante ola de frío que mató a más de 200 personas. Entre el 14 y 19 de febrero, Taiwán experimentó una ola de frío similar. Entre el 14 de julio y el 2 de agosto, una ola de frío afectó al Cono Sur de América dejando más de 50 fallecidos. Una enorme ola de calor soportó Paraguay con picos de ¡más de 313 K (40° C)! y con apagones frecuentes, dejó 54 muertos en febrero. En Brasil, una ola de calor en  el estado de Río de Janeiro, causó el aumento de la temperatura a 319 K (46° C) y la muerte de 32 personas. En mayo, se registró la mayor temperatura en un lugar habitado, fue en Pakistán, con 56° C. Sin embargo, la ola de calor más notable durante el 2010 fue la ocurrida en Rusia, donde el país vivió su ola caliente más crítica de los últimos 1.000 años, donde las temperaturas superaron los 41 °C. Más de 700.000 hectáreas de bosque fueron arrasadas por los incendios y murieron miles de personas y animales. Y el 28 de setiembre la cosmopolita ciudad de Los Ángeles, California, Estados Unidos, sufrió la temperatura más alta jamás registrada: 45° C. También los huracanes dejaron su nota triste durante el año. La segunda semana de marzo, la tormenta tropical Hubert deja en Madagascar, uno de los países más diversos biológicamente, 87 muertos, 34 desaparecidos, 187.613 damnificados y 93.000 hectáreas de tierra inundadas. El 30 de mayo, la tormenta Ágatha deja en América Media 197 muertos, más de 230.000 afectados y miles de damnificados. Del 26 de junio al 1 de julio, la tormenta tropical Álex, categoría 1, dejó 34 muertos en América Media. Del 12 al 18 de julio, el tifón Conson dejó en Filipinas 76 muertos, 72 desaparecidos y más de 150.000 damnificados; en la provincia de Hainan, en la RP China, 2 muertos y 40.000 evacuados, y en Vietnam, 1 muerto y 10 desaparecidos. En la tercera semana de setiembre, dos ciclones afectaron diferentes partes del planeta: el tifón Fanapi, dejó por su paso por China y Taiwán, 78 muertos, 61 desaparecidos, 138.000 evacuados y más de 2 millones de afectados; las lluvias causadas por los huracanes Karl y Matthew dejaron 53 muertos, 40.000 desaparecidos y 650.000 desaparecidos. En los primeros días de noviembre, Haití, ya castigado por el terremoto del 12 de enero, fue castigado por el huracán Tomas, dejando 35 muertos, 7 desaparecidos y miles de evacuados. Y 2010 fue también año de catástrofes causadas por el hombre. El 20 de abril, una plataforma de British Petroleum cercana a las costas de Luisiana (Estados Unidos) en el Golfo de México, se incendió sin control. Dos días después, se generó un colosal derrame en las aguas del Golfo de México cuyo resultado final fue de cerca de 5 millones de barriles y consecuencias ecológicas sin precedentes. El 4 de octubre, un accidente en la planta de MAL Zrt en Ajka derramó una gran cantidad de barro rojo, matando a todos los seres vivos del río Marcal y contaminando parte del Danubio. Y para terminar, el 2010 terminó siendo el año más caliente desde que se registraron las temperaturas en 1880. Y el dióxido de carbono llegó a superar las 390 partes por millón. Bueno, me despido, y que 2011 podamos tener que solucionar este caos. Ya somos 6.891 millones de homo sapiens que luchan por recursos más escasos.

01 abril 2007

El desastre ecológico que viene (I)

Una de las graves amenazas de nuestros tiempos es el cambio climático que ya ha sido anunciado en la Biblia, los mayas y la comunidad científica. El científico Sir Stephen Hawking dijo que "el cambio climático es una amenaza mayor que el terrorismo para nuestro planeta... Alertamos al mundo de los peligros que prevemos si los gobiernos no inutilizan las armas nucleares y evitan un mayor cambio climático. La actividad humana y el avance desenfrenado de la tecnología está transformando dramáticamente el clima, de forma que cambiará para siempre la vida en este planeta." Hawking dijo también que "llegará el tiempo en que sobre la Tierra lloverá ácido sulfúrico".

A partir del siglo XVII, la humanidad empezó a utilizar combustibles fósiles que la Tierra había acumulado en el subsuelo durante su larga historia geológica. La quema de petróleo, carbón y gas natural ha causado un aumento de la densidad del dióxido de carbono en la atmósfera que en la actualidad es de 1,4 ppm al año y produce el consiguiente aumento de la temperatura. Se estima que en los últimos 150 años, la temperatura de la atmósfera aumentó en 0,5°C y se pronostica un aumento de 1°C en 2020 y otro de 2°C en 2050. Según el suplemento Dominical del diario El Comercio de la capital publicado hoy, si se calienta la meseta de Junín podrían desaparecer las tierras fertiles, aptas para cultivar maca. Si el hielo derretido del casquete polar ártico invade las zonas de corriente, alterará la salinidad del agua y se producirían cambios climáticos severos en el Hemisferio Norte. El Huascarán pudo haber sido una maravilla fotográfica para el recuerdo, pero hoy es un desastre; a pesar de que la montaña mide 6.768 metros, podría quedarse sin agua dentro de casi 100 años.

La amenaza contra la vida salvaje ha sido una constante en la historia de la humanidad. En 1967, en un artículo de la revista Life, el famoso aviador Charles Lindbergh dijo: "La vida salvaje es también del hombre... Si nuestra civilización estuviera más tecnificada, sofisticada y delicada, mayores seran las causas de que una crisis nos lleve a la barbarie." Eso es lo que está ocurriendo: deforestación masiva, emisión de gases contaminantes, destrucción de los recursos renovables, agotamiento de recursos prácticamente escasos como el petróleo, agua y otros. Esto es lo que dijo Lester Brown en su libro más reciente, Plan B 2.0: "Nuestra civilización está ahora en un destino económico que no puede sostenerse en sentido ecológico, lo que nos lleva hacia el desastre y probablemente fracaso económicos."

Según Leonardo Boff, "para toda la Humanidad, el tipo de desarrollo hoy imperante, requeriría tres planetas iguales al nuestro". Ello quiere decir que "solo tenemos esta único planeta para habitar, sus recursos son limitados, muchos de éstos no son renovables, el agua dulce en la actualidad es el bien más escaso de la naturaleza, la energía fósil, motor de la revolución industrial, tiene los días contados y el crecimiento demográfico es amenazador."

Según el sitio Rebelión.org, "lo sostenible es lo sencillo, lo austero y se contrapone al consumo consumo desenfrenado, al mundo de la moda, al mundo de la publicidad que busca hacernos sentir feos y gordos para luego poder vendernos productos cosméticos que nos hagan tan atractivos y seductores como la misma publicidad dice que tenemos que ser. Sobra decir que la austeridad o la sencillez en el consumo es la bicha de la economía de mercado y por tanto, la promoción y práctica de alternativas no monetarizadas, como las cooperativas, el trueque, la reutilización o reducción en la compra de productos son opciones radicales y con posibilidad de incidir en la transformación social."

No hay que olvidar que el ritmo de consumo ha crecido en 70% entre 1961 y 2005, según un estudio del Fondo Mundial para la Naturaleza. La huella ecológica ha superado la capacidad creadora de recursos de nuestro planeta desde la década de 1981-1990. Sin embargo, ¿porqué estamos consumiendo más de lo que la Tierra puede crear; en la actualidad la civilización está consumiendo el 120% de los recursos que produce el planeta. Nuestro planeta es una fuente de recursos, pero no puede considerarse inagotable por que es materia bariónica, y esta materia bariónica esta formada por átomos, neutrones y protones. Además, si destruyéramos toda la masa de nuestro planeta Tierra a la velocidad de la luz, solamente habría un espacio vacío. Cero absoluto. Y eso es: ni la masa ni la energía no se puede conservar (contrariamente a la percepción científica actual, que piensa que la materia-energía no se crea ni se destruye). La huella ecológica es más evidente en los países industriales: los diez primeros países con mayor huella ecológica son: Estados Unidos, Australia, Kuwait, Suecia, Finlandia, Canadá, Dinamarca, Irlanda, Noruega y Francia.

Según el Living Planet Report 2007, "los ecosisitemas naturales del planeta están siendo degradados a tasas sin precendentes en la historia reciente". Según el reporte, las proyecciones de la huella ecológica humana para 2050 requerirían del uso de los recursos naturales de dos planetas similares al nuestro. El estudio estima que entre 1961 y 2005, se han extinguido un 31% de las especies terrestres, un 28% de las especies de agua dulce y 27% de las especies marinas. La huella ecológica de la humanidad excede la biocapacidad de la Tierra en ¡25%!

Según James Leape: "Estamos frente a una demanda ecológica en alza, consumiendo recuros con mayor velocidad que la capacidad natural de la Tierra para regenerarlos, y las consecuencias de este tipo de consumo ya son conocidas."

Prosigue Leape: "es tiempo de tomar decisiones vitales: cambiar nuestros estándares de vida para reducir nuestro impacto en la naturaleza, pero no será fácil. Las ciudades, las fuentes energéticas y los hogares en que vivimos deben transformar sus patrones para una vida sostenible, nosotros y las futuras generaciones." Esto deja claro que el modo de vida de los países industriales no debe extenderse al resto del mundo, por lo que una economía mundial sostenible exige una restricción del consumo en dichos países.

Volveremos a hablar del desastre ecológico la próxima vez.

13 marzo 2007

El mar de Aral, una pesadilla ecológica

Uff, recientemente he tipeado una novela para Marysabel y ahora me he metido en frío con esta nota sobre el mar de Aral, el ex-cuarto lago en tamaño de nuestro planeta. Consultando varios libros de referencia como enciclopedias, almanaques de bolsillo y libros de geografía, he podido enterarme que el mar de Aral, era en 1980, el cuarto mayor lago del mundo, con una superficie de 64.500 kilómetros cuadrados. Sin embargo, en 1995 era de apenas 31.000 kilómetros cuadrados.

Durante mucho tiempo, el mar de Aral era el cuarto lago de mayor tamaño en el mundo, abarcaba una superficie de 66.000 kilómetros cuadrados y almacenaba 1.000 kilómetros cúbicos de agua. Sin embargo, desde 1960, la superficie del mar de Aral se ha reducido constantemente, debido a los trasvases de agua los ríos que lo alimentan. Durante la era soviética se empezó a desviar agua de los ríos Amu Daria y Sir Daria para regar los cultivos de algodón en Kazajstán y Uzbekistán, lo que, desde 1960 hasta hoy, el mar de Aral sufriera una notable reducción en su masa. Hoy, el mar de Aral es uno de los lagos más contaminados del mundo.

En 1918, la entonces naciente Unión Soviética decidió desviar parte del agua de los dos grandes ríos de Asia Central que alimentaban al mar de Aral, para poder desarrollar cultivos de algodón en el desierto de Asia Central. Como consecuencia, el Asia Central soviética comenzó a producir arroz, melones, cereales y algodón. La Unión Soviética logró convertirse en uno de los principales productores mundiales de algodón.

Los canales de irrigación comenzaron a construirse a gran escala en los años 30. La calidad de la construcción de la mayoría de estos canales era ínfima, lo cual dejaba que parte del agua se filtrara o se evaporara. En el caso del canal de Kara Kum, el mayor de Asia Central soviética, se desaprovechaba hasta un 70% de agua.

Antes de 1960, se estima que ya se desviaban a la Tierra entre 20 y 50 kilómetros cúbicos de agua. Así, la mayor parte del suministro de agua del Mar de Aral se había desviado y a partir de la década de 1960, el mar comenzó a disminuir de tamaño. Entre 1961 y 1970, la densidad de agua del mar cayó a un nivel sin precedentes, entre 50-60 cm por año, y para la década de 1980, continuaba cayendo a una tasa de 80-90 cm por año. Mientras, en el mismo período, la cantidad de agua usada para riego continuaba incrementándose.

La desaparición del lago era paulatina. Los soviéticos lo consideraron una catástrofe y un ingeniero había dicho en 1968 que era evidente para todo el mundo que la desaparición del Mar de Aral era inevitable. El Mar de Aral, antes considerado el cuarto lago en tamaño en el mundo, ahora es un mar de lágrimas para la población que sobrevive en las zonas circundantes a la cuenca. Hace 10 años, un estudio mostró que 700.000 mujeres que habitaban en esta zona estaban cerca del 97% anémicas, debido a la contaminación del agua que consume la población cercana al lago.

Sin embargo, no solamente las aguas fueron las más atacadas. El mar de Aral poseía una riquísima flora y fauna antes de la explotación irracional de sus aguas. El mar de Aral se está secando desde hace buen tiempo, y hoy, está dividido en tres secciones: el mar Menor en Kazajstán, el mar Central y Occidental en Uzbekistán. El mar de Aral, como se ha dicho ocupa hoy menos de la mitad de su tamaño original y su volumen representa una cuarta parte; el 95% de los pantanos y tierras húmedas cercanas se han transformado en desiertos.

El desastre ecológico del mar de Aral es un ejemplo de un desarrollo insostenible. Un ejemplo de esto es que las aguas de los ríos que alimentan al Aral son mínimas, por lo que la situación es ahora muy preocupante. Este caso de mala utilización del agua por el hombre, está destruyendo la vida humana.