Vivimos en una época donde millones de personas trabajan cada vez más para obtener cada vez menos. Los salarios pierden valor, la estabilidad desaparece y la incertidumbre se convierte en norma. La precariedad laboral ya no es una excepción: se ha transformado en un sistema que debilita la dignidad humana, destruye proyectos de vida y condena a generaciones enteras a la inseguridad permanente.
Por eso levantamos una consigna clara y urgente:
¡Libertad de empleo ya!
¡Abajo la precariedad laboral!
Defendemos el derecho de toda persona a acceder a un trabajo digno, estable y justamente remunerado. Rechazamos un modelo económico que normaliza contratos temporales eternos, jornadas abusivas, salarios insuficientes y empleos sin protección social.
La libertad de empleo no significa únicamente la posibilidad de trabajar. Significa poder elegir, desarrollarse, aprender y vivir sin miedo constante al desempleo, al abuso o a la miseria. Un empleo verdaderamente libre debe garantizar seguridad, respeto y condiciones humanas.
Denunciamos:
- La explotación disfrazada de “flexibilidad”.
- Los salarios que no alcanzan para vivir.
- La destrucción de derechos laborales históricos.
- El abuso de la tercerización y la informalidad.
- La normalización del agotamiento físico y mental.
- La concentración de riqueza mientras los trabajadores pierden estabilidad y poder adquisitivo.
Exigimos:
- Salarios dignos ajustados al costo real de vida.
- Contratos transparentes y estabilidad laboral.
- Protección social universal.
- Derecho efectivo a sindicalización y negociación colectiva.
- Límites reales a la explotación laboral.
- Inversión en educación, capacitación y empleo productivo.
- Respeto al tiempo personal, familiar y humano.
La precariedad no es progreso. No es modernidad. No es libertad. Una sociedad que convierte el trabajo en angustia permanente destruye su propio futuro.
Creemos en una economía al servicio de las personas y no en personas sacrificadas para sostener una economía injusta. El trabajo debe ser una herramienta de realización humana, no una condena a la inseguridad perpetua.
Hoy alzamos la voz por quienes viven entre contratos inestables, deudas, jornadas interminables y miedo al mañana.
Porque sin dignidad laboral no existe verdadera libertad.
¡Libertad de empleo ya!
¡Abajo la precariedad laboral!